Los trastornos músculo-esqueléticos (TME) de origen laboral constituyen una de las principales causas de enfermedad relacionadas con el trabajo que no sólo afecta a la calidad de vida de los trabajadores, sino que además suponen un importante coste social y económico. En Europa, el coste anual de los TME es de un 1,6% del Producto Interior Bruto (PIB), según la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo.
Las patologías por microtraumatismos repetitivos son una de las principales causas de los trastornos músculo-esqueléticos de origen laboral, que pueden prevenirse, en gran medida, mediante intervenciones ergonómicas que modifiquen el trabajo y los lugares de trabajo a partir de la evaluación de los factores de riesgo.
Con este fin, la tecnología biomecánica permite medir el movimiento y el esfuerzo desarrollado por el trabajador durante la realización de la tarea, obteniendo una información objetiva que ayudará a la toma de decisiones durante la intervención ergonómica.
La biomecánica ocupacional es la disciplina científica que estudia la interacción mecánica entre el ser humano y su entorno de trabajo. Analiza cómo las fuerzas, posturas, movimientos y cargas físicas afectan al sistema músculo-esquelético del trabajador, con el objetivo de prevenir lesiones y mejorar la eficiencia en el puesto de trabajo.
Aplicando principios de la física, la ingeniería y la fisiología, la biomecánica laboral permite cuantificar objetivamente el esfuerzo real que realiza cada trabajador durante su jornada. Mediante sensores inerciales, plataformas de fuerza y sistemas de captura de movimiento, los especialistas de IBC obtienen datos precisos sobre:
El resultado es un informe técnico con evidencia objetiva que sustenta la toma de decisiones ergonómicas: rediseño del puesto, rotación de tareas, equipamiento de apoyo o formación postural.
El estudio biomecánico laboral es la herramienta más precisa para evaluar el riesgo de lesión musculoesquelética en el puesto de trabajo. A diferencia de los métodos observacionales tradicionales, aporta medidas instrumentadas que eliminan la subjetividad del evaluador y permiten comparar el antes y el después de cualquier intervención ergonómica.
Los TME de origen laboral representan el 1,6% del PIB europeo en costes directos e indirectos. Un estudio biomecánico identifica con precisión qué tareas generan sobrecargas articulares y propone intervenciones priorizadas por nivel de riesgo, reduciendo incapacidades temporales y mejorando la calidad de vida del trabajador.
La Ley de Prevención de Riesgos Laborales obliga a las empresas a evaluar los riesgos ergonómicos. El informe biomecánico de IBC proporciona la documentación técnica necesaria para acreditar ante la Inspección de Trabajo que la evaluación de riesgos es objetiva, actualizada y proporcional a la exposición real de cada puesto.
En procesos de reclamación por accidente laboral o enfermedad profesional, un informe biomecánico pericial acredita la relación causal entre la exposición laboral y la lesión sufrida. IBC emite informes periciales de biomecánica laboral con respaldo científico y validez en procedimientos judiciales.
El análisis biomecánico laboral es útil para cualquier organización o profesional que necesite evidencia objetiva sobre la carga física en el trabajo:
IBC dispone de laboratorios en Madrid (c/ Díaz Porlier 86) y Barcelona, y puede realizar estudios in situ en las instalaciones del cliente en cualquier punto de España.
La duración depende del número de puestos y tareas a analizar. Un estudio de un único puesto de trabajo, con captura de movimiento y EMG, requiere entre 2 y 4 horas de recogida de datos más 3-5 días hábiles para el informe técnico completo. Los estudios multiusuario en empresa suelen planificarse en jornadas de campo de un día por cada 4-6 puestos.
La ergonomía es la disciplina general que busca adaptar el trabajo al ser humano; la biomecánica ocupacional es la rama instrumental que cuantifica la carga mecánica sobre el cuerpo con tecnología de captura de movimiento, plataformas de fuerza y EMG. En IBC utilizamos la biomecánica como herramienta de medida objetiva dentro de la evaluación ergonómica integral.
La Ley de Prevención de Riesgos Laborales (LPRL) y el Real Decreto 487/1997 sobre manipulación manual de cargas obligan a evaluar los riesgos ergonómicos. El estudio biomecánico no es obligatorio por ley, pero sí es la forma más robusta de documentar esa evaluación y de justificar técnicamente las medidas preventivas adoptadas, especialmente en sectores con alta litigiosidad (logística, sanidad, industria).
Sí. El informe pericial de biomecánica laboral emitido por IBC tiene validez como prueba técnica en procedimientos civiles y laborales. Nuestros profesionales pueden actuar como peritos judiciales para ratificar y defender el informe ante el tribunal.
Disponemos de laboratorio propio en Madrid (c/ Díaz Porlier 86) y en Barcelona. Además, realizamos estudios in situ desplazándonos a las instalaciones del cliente en cualquier provincia de España. Para más información llamad al 695 99 92 82 o al 910 13 30 34.
Servicios


